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martes, 9 de febrero de 2016

Nueva imagen, nueva época

¡Hola a todos!

Queremos dar la bienvenida a nuestra amiga y compañera, Ana Clemente. Ana es psicóloga sanitaria y psicóloga jurídica. A partir de ahora, colaborará en nuestro blog activamente, con artículos interesantes y prácticos como venimos haciendo, sobre diferentes temas sobre psicología.

¡Gracias!


domingo, 6 de octubre de 2013

Tengo Agorafobia

¿Has escuchado alguna vez hablar de la Agorafobia? Mucha gente cree que es el "miedo a estar en lugares abiertos", pero en realidad no es eso exactamente.

Cuando hablamos de Agorafobia, hablamos del miedo tremendo a estar en lugares donde puede ser embarazoso sufrir un ataque de pánico (un repentino ascenso de la ansiedad) o un lugar donde puede ser difícil salir del mismo o recibir ayuda mientras se sufre un ataque de pánico (¿recuerdas lo que era la ansiedad? Recuérdalo aquí). Sabiendo eso, podemos decir que una persona sufre Agorafobia cuando le da mucho miedo ir a lugares repletos de gente, salir solo de casa, subir en transporte público, ir a centros comerciales, ir a bares, y un sinfín de lugares más. Muchas personas que sufren Agorafobia también temen perder el control, puesto que su cuerpo reacciona con ansiedad y ellos no entienden por qué es eso, con lo que les da miedo no tener control sobre sus propias reacciones. También les da miedo que ese miedo les provoque un ataque de pánico.

Todo esto les lleva a evitar ir a sitios que puedan provocarles miedo, lo cuál lo convierten en un hábito. Dejan de salir con los amigos, de ir a clase, de subir en autobús, de viajar, de ir al cine, salir a cenar, entre muchas otras cosas, para no tener ataques de pánico, que ven como peligrosos y extraños. Al no entender esa reacción de su cuerpo, piensan incluso que se van a volver locos por toda la presión que sienten. Pueden sentirse mejor si están con alguien de confianza, y pueden llegar a depender de esa persona para todo. En casos extremos, hasta para ir a comprar pan a la otra esquina.





Podemos decir que la Agorafobia es un problema corriente, ya que 6 de cada 1.000 personas la padecen, siendo más frecuente en mujeres que en hombres.

No hay que asustarse. La Agorafobia no está relacionada con ninguna enfermedad mental grave, ni con alguna enfermedad física.





¿Cómo se crea la Agorafobia?

- Primero se reacciona exageradamente ante situaciones normales, viviéndolas como si fueran peligrosas, cuando el resto de las personas no las viven así (o no con tanta intensidad).
- Estas sensaciones de miedo empiezan a preocuparles ("¿por qué me he sentido así?, ¿me volverá a pasar?, no quiero volver a sentirme así").
- Al final, evitan ir a los sitios relacionados con esas sensaciones tan desagradables de pavor, con el objetivo de no volver a tener un ataque de pánico.

Podemos comparar todo esto con la forma en que reaccionamos todos ante una situación que realmente entraña cierto peligro: nuestro corazón empieza a latir fuertemente, sudamos más, notamos cosas raras en el estómago o incluso temblamos debido a la tensión muscular. Cada persona es un mundo, pero normalmente vivimos las experiencias peligrosas con mucha angustia. De esta misma forma, en la Agorafobia, la persona se hace muy sensible a todas las sensaciones que tiene, con lo que reacciona inconscientemente con miedo y angustia ante situaciones que podemos juzgar como normales. 


Situación agorafóbica 
¿Por qué esta hipersensibilidad? No es fácil precisar un por qué exacto de llegar al primer ataque de pánico. Unas veces puede ser por haber pasado una enfermedad o un embarazo, cuando el organismo está más delicado. Otras veces puede ser por haber pasado una época de mucho estrés. Sea la causa que sea la que desencadene ese miedo, una vez ha empezado, suele seguir pasando con más frecuencia en ciertos lugares o con cosas concretas, que han quedo asociadas a esa reacción de miedo. De esta manera, la persona ha condicionado el estar en ciertas situaciones a tener miedo (un día subo a un autobús y me da un ataque de pánico, al día siguiente no subiré al autobús para no tenerlo, y así con muchas situaciones y lugares), y de forma involuntaria realmente sentirá ese miedo cada vez que entre al centro comercial o esté en un concierto.


Entonces, para resumir:

- La Agorafobia empieza normalmente con reacciones de pánico, de miedo, que aparecen de repente.
- Es más probable que ese pánico aparezca cuando la persona está sola o lejos de casa.
- La persona asocia ese miedo a lugares concretos.
- Esta asociación o condicionamiento le va a llevar a evitar esos lugares, convirtiendo esa evitación o el hecho de escapar de esas situaciones, un hábito establecido en su vida.


La Agorafobia o el Trastorno de Pánico con Agorafobia es un trastorno de ansiedad que cuenta con un tratamiento psicológico completamente eficaz. Si crees que estás sufriendo este problema, no te asustes. Tiene solución, y es una solución rápida. Te podemos ayudar a superarlo, con todas las garantías. No esperes más y recupera tu vida. Sólo se vive una vez, así que... ¡Un consejo! Vive bien, y no esperes más a volver a ser tú mismo.



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Estefanía Cárcel Esteban

Isabel Estévez Prieto

martes, 2 de abril de 2013

Soy la Ansiedad, ¿me conoces?

"Esta ansiedad va a poder conmigo", "estoy muy nervioso, ¿qué me pasa?", "como siga así me va a dar un infarto", "¡moriré de ansiedad!". Estas y otras expresiones son muy típicas en personas qúe están sufriendo alguna experiencia de carácter negativo (protagonizar una discusión), o incluso en situaciones que escapan un poco a nuestro control por ser la primera vez que la vivimos (conducir), entre muchas otras. Todos conocemos muy bien cuáles son los síntomas físicos de la ansiedad pero, ¿realmente la conocemos? ¿Sabemos por qué aparece o simplemente lo vemos como algo desagradable que hay que evitar a toda costa?
Vamos a imaginar por un momento que vamos caminando tranquilamente por la calle. Nos disponemos a cruzar por un paso de peatones que tenemos en verde pero, ¡atención! De repente nos giramos y observamos cómo un coche a toda velocidad se ha saltado el semáforo en rojo y viene hacia nosotros. De un momento a otro pasamos de estar tranquilos a sentir una especie de oleada de calor que nos activa por completo. Puede durar medio segundo, pero es suficiente para que nuestro cuerpo se ponga a cien por hora, y esto se traduce en que nuestro cuerpo reacciona ante el peligro evidente. Esa reacción puede ser, en este caso, correr para evitar ser atropellados. ¿Qué ha pasado aquí?
Ni más ni menos nuestro cerebro se ha percatado de que hay una alta probabilidad de que nos suceda algo negativo y envía señales a nuestro cuerpo para que se ponga en marcha para ponernos a salvo. La ansiedad es una manifestación afectiva y una experiencia interna que tiene la persona en un determinado momento. Cuando tenemos ansiedad, o cuando nuestro cerebro nos avisa para que nos pongamos a salvo, se activan 3 respuestas diferentes:

1. Respuesta fisiológica: taquicardia, sudoración, opresión en el pecho, sensación de que nos ahogamos, etc.
2. Respuesta cognitiva: son los pensamientos que tenemos en esos momentos (inseguridad, miedo, anticipación de peligro o amenaza, pensamientos negativos, etc.).
3. Respuesta motora: podemos tener movimientos torpes, quedarnos paralizados, o activarnos sobremanera.

La conclusión es que, al contrario de lo que normalmente pensamos, la ansiedad es una respuesta que nuestro cuerpo da para ayudarnos a sobrevivir. Si seguimos aquí como especie es gracias, en parte, a la ansiedad. Ella nos avisa de que algo malo nos puede pasar, y nos mantiene alerta para ponernos a salvo. En la época en que vivíamos en cavernas, esto está muy claro. Cuando los cavernícolas se encontraban en el bosque con un enorme tigre, su cerebro les avisaba y salían corriendo o luchaban contra el animal. Esto mismo sucede hoy en día, con la diferencia de que ahora no nos encontramos con tigres, si no que nos encontramos con situaciones sociales difíciles, con trabajos nuevos, con pensamientos negativos ("lo voy a hacer mal"), con exámenes, o con cualquier otra cosa que nos haga sentir nerviosos. Gracias a la ansiedad somos capaces de rendir en muchas ocasiones de forma eficiente. Si no tuviéramos una ansiedad adecuada estaríamos como sedados, y eso no nos deja evolucionar y desarrollarnos.

¿Dónde puede aparecer un problema de ansiedad? Cuando ésta aparece en situaciones en que no debería hacerlo (por ejemplo, al subir en un autobús) o en una cantidad exageradamente alta (por ejemplo, la que nos bloquea en un examen de oposición). No hay una ansiedad buena o mala, su esencia siempre es la misma (adaptativa). El problema existe dependiendo de en qué momentos aparece y con qué intensidad.

Más adelante expondremos algunas psicopatologías que se relacionan con la ansiedad pero, de momento, dejar claro que la ansiedad es una emoción que nos ha ayudado durante miles y miles de años a sobrevivir y a evolucionar como especie.



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viernes, 11 de enero de 2013

¡S.O.S Exámenes!



Te sudan las manos, el pulso se te acelera, piensas “no me da tiempo”, “voy a suspender”. ¿Te suena todo esto? En épocas de exámenes, como en la que nos encontramos, un alto porcentaje de estudiantes padecen este tipo de reacciones emocionales negativas.  


Cuando tenemos que enfrentarnos a pruebas en las que hemos de demostrar nuestro conocimiento, es algo normal que nos pongamos nerviosos y nos encontremos en un estado de ansiedad mayor al habitual. De hecho, incrementar nuestro nivel de ansiedad ante un examen es algo adaptativo y saludable que nos ayuda a concentrarnos mejor y mejorar el rendimiento (lo cual explicaremos más en detalle). El problema aparece cuando esta ansiedad es excesiva e impide que rindamos todo lo que podríamos.


La ansiedad ante los exámenes puede deberse a diferentes motivos; haber tenido una mala actuación en una prueba anterior o un bloqueo, haber obtenido una calificación muy alta y no querer bajar tu nivel, etc. La que aparece ante un examen se denomina ansiedad de ejecución, ya que aparece debido a la preocupación sobre cómo va a ser el rendimiento ante una prueba.

Y ahora, lo que realmente te interesa: ¿qué puedes hacer para controlar un poco esos nervios?

Estas son algunas pequeñas estrategias que puedes usar para reducir la ansiedad a la hora de estudiar:
-          - Organizar y planificar el estudio. Distribuye el tiempo de manera realista, incluyendo siempre periodos de descanso. Prepara el material que te servirá para estudiar con la antelación necesaria. Empieza a estudiar por las asignaturas más fáciles, continúa con las difíciles y termina con alguna sencilla.
-          - Crea un ambiente de estudio adecuado. Estudia en sitios bien iluminados y ventilados y elimina todos aquellos estímulos que puedan distraerte (televisión, móvil…). Recuerda que no conviene estudiar con música. En el caso de que lo hagas, escucha música sin letra mientras llevas a cabo tareas más rutinarias que no requieren altas cotas de concentración.
-          -  Establecer metas de estudio a corto y largo plazo. Fracciona el grueso de estudio en distintas partes y márcate fechas para el aprendizaje de cada una de ellas. Ser consciente de lo que vas logrando aumenta tu autoconfianza y potencia tu motivación para continuar con la tarea.
-          -  Revisa frecuentemente el material. Repasar el material que ya has estudiado te servirá para aumentar la confianza en ti mismo.


Por último, vamos a explicarte una serie de técnicas que puedes emplear si te sientes nervioso y tu ansiedad aumenta más de lo que debería tanto antes como durante el examen:
-        - Respiración abdominal. Se trata de respirar fuerte y pausadamente llenando los pulmones desde el abdomen y expulsando el aire lentamente.
-         - Pensar en positivo. Nuestros pensamientos regulan nuestras emociones y determinan el modo en que actuamos. Transforma tus pensamientos negativos del tipo “voy a suspender” por otros más saludables como “si trabajo lo suficiente podré aprobar el examen”.

Esperamos que sigas todos estos consejos, porque seguro que te servirán para reducir la ansiedad ante la llegada de un nuevo examen y durante la realización del mismo, y así mejorar tu rendimiento.

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Isabel Estévez Prieto

Estefanía Cárcel Esteban



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