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martes, 19 de abril de 2016

Apuntes sobre la Adicción al Sexo

- Hoy han venido al Centro de Psicología Sanitaria Valencia y nos han hecho una entrevista a Ana y a mí sobre la adicción al sexo. Aquí os dejamos unos pequeños apuntes sobre lo que hemos hablado :)

¿Qué es la adicción al sexo?

La adicción al sexo es una adicción no química basada en el uso inadecuado de una conducta “normal” y saludable, como es el sexo.
Es un uso inadecuado debido a la frecuencia con que se lleva a cabo, y por la sensación de descontrol sobre la conducta. Además, es una conducta que, como en las adicciones químicas, provoca tolerancia (cada vez se necesita más para satisfacerse) y dependencia (al no poder acceder a la conducta adictiva, aparecen síntomas como nerviosismo, irritabilidad, estado de ánimo bajo, etc.). Además, este problema provoca una grave interferencia con la vida normal de la persona, puesto que su día a día está basado en pensamientos y conductas que tengan que ver con la adicción.

-  ¿Este tipo de adicción violaría alguna ley?

Depende de la manera en que la persona busque satisfacer su necesidad adictiva. Si el sexo se lleva a cabo con una pareja que lo consiente, y en lugares y condiciones correctas, no estaría violando ninguna ley. Si para satisfacer sus necesidades, se utilizan recursos como prostitución, lugares públicos, o incluso violaciones, sí que estaríamos hablando de conductas ilegales.

-  ¿Esta adicción le abriría la puerta a otras adicciones?

Es muy raro que un adicto no químico como es el adicto al sexo sea politoxicómano en adicciones no químicas, lo que sí es habitual en adicciones químicas. Sí es habitual encontrar combinaciones de adicción no química con adicción química, por ejemplo, adicción al sexo y cocaína.

-  ¿Qué tipo de factores de riesgo favorecerían el desarrollar una adicción al sexo?

Primero, tener un estilo de vida vacío, con pocos reforzadores, es decir, una vida aburrida con pocas aficiones y responsabilidades. También en personas que tienen pensamientos del tipo “para sentirme bien, debo tener sexo”, en lugar de pensar más en términos de quiero. No es lo mismo deber que querer, y cuando esos términos se confunden, provocan estilos de pensar que facilitan la adicción. También el hecho de ser personas impulsivas, con baja autoestima, baja tolerancia a la frustración, un bajo estado de ánimo habitual y tener poco apoyo social, facilitaría la aparición. La falta de autocontrol y de resolución de problemas también serían hándicaps importantes.



-  ¿Cómo se puede solucionar el problema?

Lo primero a llevar a cabo sería un control de estímulos; es decir, instaremos al paciente a que abandone la conducta hasta que pueda enfrentarla de forma eficaz. No podrá mantener relaciones sexuales ni masturbarse. De esta forma, se rompe el hábito de la adicción. Impediremos el acceso a internet y a páginas pornográficas, y si tiene pareja, negociaremos el número de relaciones sexuales que podrá tener con la misma semana a semana. Controlaremos el dinero que tiene el paciente si ha usado la prostitución para saciar su adicción. Es decir, vamos a controlar el ambiente de forma que cuando tenga el impulso de usar sexo para disminuir el malestar que le provoca la adicción, no sea posible. A la par, usaremos terapia cognitiva para que el paciente cambie su forma de pensar con respecto a su adicción, puesto que tienen pensamientos irracionales del tipo “lo necesito”, “me lo merezco”, “no pasa nada…” y ese tipo de pensamientos son los que les lleva a realizar la conducta adictiva. Es necesario trabajar con la forma de pensar de los pacientes para que comiencen a tener más control sobre el problema.





Una vez se ha controlado el ambiente durante un tiempo prudencial y se han trabajado los pensamientos irracionales, el paciente empezará a exponerse poco a poco a una vida normal con sexo sano.

¿Cuál es la población más afectada?

No hay estadísticas fiables, pero es más frecuente en hombres que en mujeres, aunque las mujeres sufren más debido a que tienen una mayor sensación de anormalidad y de culpa que los hombres.


Estefanía Cárcel Esteban
Psicóloga


martes, 9 de febrero de 2016

Nueva imagen, nueva época

¡Hola a todos!

Queremos dar la bienvenida a nuestra amiga y compañera, Ana Clemente. Ana es psicóloga sanitaria y psicóloga jurídica. A partir de ahora, colaborará en nuestro blog activamente, con artículos interesantes y prácticos como venimos haciendo, sobre diferentes temas sobre psicología.

¡Gracias!


martes, 17 de diciembre de 2013

Ludopatía o Juego Patológico

Estamos muy cerca de la Navidad, y eso conlleva también el sorteo anual de lotería. Todo esto me ha llevado a acordarme de un trastorno más común de lo que parece: la Ludopatía o el Juego Patológico. Cuando hablamos de Juego Patológico nos referimos a un comportamiento de juego recurrente, desadaptativo, exagerado y que conlleva muchísimos problemas. Hablamos de una adicción. La persona siente que necesita jugar, ya sea para calmar su ansiedad, ya sea para intentar resolver los problemas económicos que el mismo juego le ha causado. Llega un momento en que el simple hecho de entrar a un bar provoca un fuerte impulso, la mayoría de veces irrefrenable, en los ludópatas que les lleva a aliviar esa tensión jugando. Tienen condicionado el hecho de estar en un bar a jugar, y hasta que no juegan su ansiedad no disminuye.  A veces son adictos a las máquinas tragaperras, pero también pueden serlo a comprar lotería, al póker, al bingo, y a muchos “juegos” más. Te dejo un caso práctico de un paciente ludópata.

Antonio es un hombre de 63 años, prejubilado desde los 57. Desde hace 5 años, dice tener un problema con el juego, más concretamente con las máquinas tragaperras. Dice que desde que le prejubilaron se pasa tanto las mañanas como las tardes en el bar, donde se relaciona con jugadores y donde él juega continuamente a las dos máquinas que allí hay. Se aqueja de ansiedad y tristeza, y de unas ganas enormes de jugar continuamente. Entre semana gasta unos 20 euros diarios, pero los fines de semana, especialmente los sábados, puede gastar incluso 100 euros. Francisco se da cuenta de que es un grave problema, puesto que sus gastos no le permiten a veces pagar facturas. Todo esto está provocando muchos problemas en el hogar, sobre todo con su mujer. Sus hijos no saben mucho del tema porque sus padres prefieren tapar el problema, pero su mujer parece muy angustiada. Francisco nos cuenta que desde que empezó a gastar tanto dinero en el juego, su mujer y él protagonizan interminables peleas. Él, en un principio, no aceptaba que fuera ningún problema y lo veía simplemente como un hobby, pero ella siempre le ha echado en cara que se gaste tantísimo dinero en eso, puesto que el dinero no les sobra y necesitan pagar facturas. Francisco ha reaccionado ahora porque la semana pasada, mientras realizaba la compra semanal con su mujer, fue a pagar con la tarjeta y en la misma no había suficiente para pagar. Dice que en ese momento “se le encendió una especie de luz” y se dio cuenta de que las cosas así no iban bien. Fue ahí cuando decidió pedir ayuda, y por eso está aquí. Entre otras cosas, y hablando del problema en sí, Francisco nos cuenta que, cuando la partida no sale bien, le da muchas vueltas para comprender qué ha pasado, revive en su memoria una y otra vez la forma de jugar. Dice que también ha notado que cada vez necesitaba jugar más dinero para sentir esa sensación de excitación y emoción. Muchas veces ha querido parar, irse a casa, interrumpir el juego, pero no ha sido capaz y se ponía muy nervioso. Además, como empezaba a tener problemas en casa a causa del juego, utilizaba el juego para olvidar esos problemas, entrando en un bucle del cuál le es imposible escapar. Francisco nos cuenta que su problema comenzó cuando, un día por aburrimiento, se puso a jugar y ganó 230 euros. A partir de ahí pensó que podría sacar ese premio más veces y comenzó a jugar continuamente.

Como ves, el ludópata suele estar preocupado por el juego, en el sentido de que planifica cuándo va a poder jugar y en qué condiciones, y revive situaciones positivas (haber ganado un día un premio de 50 euros, aunque en realidad se haya gastado 120). Como con las drogas químicas, cada vez necesita gastar más dinero para lograr el grado de excitación inicial que le provocaba jugar. Fracasa constantemente cuando intenta controlar el dinero que se gasta, o cuando intenta parar de jugar. Además, sólo de pensar que tiene que dejar de hacer lo que hace (son conscientes de que el juego les acarrea problemas económicos, sociales, laborales y más) se sienten muy irritados. Llegan a usar el juego como una especie de estrategia que les sirve a corto plazo para escapar de los problemas o para sentirse mejor, ya que suelen sentirse culpables, ansiosos y deprimidos. Si tienen algún problema cotidiano intentan sentirse mejor jugando, pero jugar les hace sentir bien al principio; después se sienten aún peor porque se les junta el problema cotidiano (que no han resuelto) y el hecho de haber perdido mucho dinero jugando (lo cual crea más problemas cotidianos y culpabilidad). Creen que si pierden dinero un día con una máquina, al día siguiente podrán recuperarlo volviendo a jugar, y nunca es así. Cuando el trastorno está muy instaurado mienten a sus familiares con respecto a qué han hecho con el dinero, o dónde han pasado la tarde. Pueden llegar a pedir dinero alegando un problema financiero normal, y en realidad se lo gastan en jugar, y puede que no devuelvan el dinero que se les ha prestado, rompiendo así muchas relaciones familiares y de amistad.

La Ludopatía es un problema realmente serio, y es necesario que el afectado busque ayude profesional cuanto antes. Al contrario de lo que se suele creer, el ludópata puede controlar durante un tiempo su problema, pero si no se trata correctamente, puede volver a caer una y otra vez, con todo lo que ello significa.

Si quieres saber más de la ludopatía, te recomiendo un curso completamente online que encontrarás en el siguiente link:

Desde aquí te ofrecemos la ayuda profesional necesaria para que tú o esa persona que conoces y que tiene este problema, superéis la Ludopatía. Con esfuerzo, se consigue, y el método psicológico para ello es muy eficaz.

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Estefanía Cárcel Esteban

Isabel Estévez Prieto

jueves, 30 de mayo de 2013

Drogas, del uso a la dependencia

Muchos de nosotros conocemos a gente que hace uso de distintas drogas, ya sean las clasificadas como legales (tabaco, alcohol, etc.), o ilegales (cocaína, cannabis, etc.). Pero, ¿en qué momento se cruza la línea que separa el uso del abuso? ¿O la del uso y la dependencia? Hoy os vamos a hablar de qué es el abuso de drogas y qué es la dependencia. Obviamente las dos cosas están relacionadas, pero son diferentes. Lo que hay que tener en cuenta desde el principio es que para que se produzca la dependencia de alguna sustancia antes tiene que haber aparecido un abuso más o menos prolongado.





Vamos a ver un pequeño caso práctico. Nos encontramos con un paciente, un hombre de 40 años que empezó a consumir alcohol a los 16. Al principio, sólo bebía los fines de semana cuando estaba de fiesta con sus amigos. Hoy en día ha pasado a gastarse unos 80 euros los fines de semana sólo en alcohol, y a beber entre 10 y 15 cervezas entre semana. Se ha producido un proceso en el que, poco a poco y a lo largo de los años, se ha pasado de tomar alcohol de forma esporádica (uso) a tomar demasiado como norma (abuso), terminando finalmente en una dependencia del mismo.


Aquí os presentamos los criterios que nos dicen que existe un Abuso de alguna sustancia:

1. Existe un consumo recurrente de sustancias, que da lugar al incumplimiento de obligaciones en el trabajo, la escuela o en casa.

2. Consumo recurrente de la sustancia en situaciones en las que hacerlo es físicamente peligroso (por ejemplo, conducir un coche).

3. Problemas legales repetidos relacionados con la sustancia (por ejemplo, arrestos por comportamiento escandaloso debido a la sustancia).

4. Consumo continuado de la sustancia a pesar de tener problemas sociales continuos o recurrentes o problemas interpersonales causados o exacerbados por los efectos de la sustancia (por ejemplo, discusiones fuertes con la pareja).




¿Y cuáles son los criterios que nos hablan de que existe una Dependencia?

1. Se desarrolla Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:

- Una necesidad de cantidades marcadamente crecientes de la sustancia para conseguir la intoxicación o el efecto deseado.

- El efecto de las mismas cantidades de sustancia disminuye claramente con su consumo continuado.

2. Abstinencia. Se toma la misma sustancia (o una muy parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.

3. La sustancia es tomada con frecuencia en cantidades mayores o durante un período más largo de lo que inicialmente se pretendía.

4. Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo de la sustancia.

5. Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia, en el consumo de la misma, o en la recuperación de sus efectos.

6. Reducción de importantes actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo de la sustancia.

7. Se continúa tomando la sustancia a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos persistentes, que parecen causados  o exacerbados por el consumo de la sustancia (por ejemplo, consumo de cocaína a pesar de saber que le está provocando una depresión entre otras muchísimas cosas, o continuada ingesta de alcohol a pesar de que empeora una úlcera).


Como se puede observar, el abuso y la dependencia tienen cosas en común, pero para que se dé la dependencia debe de haberse producido un abuso anteriormente, el cual no conlleva tolerancia o abstinencia. 


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Estefanía Cárcel Esteban

Isabel Estévez Prieto

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